lunes, 29 de septiembre de 2008

Ni adentro ni afuera. Ni ganando ni perdiendo.

Libero al ritmo de mi andar y a la disposición ordenada de las baldosas sobre la vereda, la suerte de dar siempre con alguno de los bordes que las separa y las une. Atendiendo a cada paso que doy, se trata de no caer justo de lleno en alguna de ellas. Se trata de no estar nunca completamente adentro, ni completamente afuera, de pisar siempre los límites. Pero no vale ser intencional: alargar o acortar los pasos para evitar caer adentro de una baldosa, o afuera de la contigua (es el mismo abismo) está prohibido. Ésa es la única regla.
Enseguida encuentro con desilusión las limitaciones de mi juego: al ser mi pie más corto que el largo de las baldosas, y la distancia entre pisada y pisada mayor, inevitablemente en algún momento mi andar me arrojará al vacío, sin ningún borde al que aferrarme. Concluyo luego de varias pruebas, que ese momento coincide siempre con el paso número cinco.
Unos metro más adelante, descubro la trampita, sin violar la regla, de caminar zigzagueando procurando dar el quinto paso, una vez con cada pie, sobre los costados laterales de una fila de baldosas. O puedo hacer de equilibrista caminando sobre un sólo hilo que se extiende a lo largo de la vereda. Pero otra vez, el camino me lleva hasta el hastío y la desesperanza de saber que en todos los juegos, tarde o temprano, se gana o se pierde.

martes, 5 de agosto de 2008

Repuestos Descartables II


No está terminado, pero la ansiedad del público me presiona...

Repuestos Descartables I

martes, 1 de julio de 2008

domingo, 1 de junio de 2008

Exageración de mi dominio: mi mundo: vos.

Todo como yo quiero. El mundo es como yo quiero. Es mi realidad, la que yo armo y desarmo a mi antojo. Con mis sueños, miedos, ilusiones, vergüenzas, deseos, negaciones, y todo esto que no puedo controlar, me las ingenio para delinear mi escenario. Mucho, por supuesto, queda fuera de él por mi incapacidad de afrontar o aceptar la hostilidad. Y mucho es incluido y absorbido por un enjambre de significados absolutamente amigables con mi más íntimo y profundo interior.

Vos, como parte de este todo tan mío, sos lo que yo quiero que seas. Vos sos sólo quien yo quiero que seas, sólo como yo quiero que seas, y sólo mientras yo quiero que seas. Porque cuando dejo de poder crearte, cuando empiezan a brotar tus ansias de autenticidad y libertad, dejás de ser para mí, y terminás desintegrándote en la nebulosa más remota e invisible a mis ojos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

jueves, 22 de mayo de 2008

miércoles, 14 de mayo de 2008

domingo, 20 de abril de 2008

Seducción

Te acercás. Me mirás. Me observás sin cuidado. Yo te ignoro al comienzo. Te arrimás. Me zamarreás. Me cortás. Me tajeás y empezás a desmenuzarme. Ahí te descubro hombre.
Me descuartizás. Me despedazas en mil partes. Sangro. Pero no lo siento. Sólo te siento a vos que, expectante de mi reacción, estás enloquecido hechándole sal a la babosa. Me retuerzo. Me desangro. Estoy defenestrada. Vos, encantado. Yo, seducida. Tu picardía, tu atrevimiento, y tus ojos llenos de fascinación me hacen palpitar más que nunca. Pero apenas puedo moverme buscando admirarte, y te vas con el salero casi lleno cuchicheando "Ya se murió". Ahí dejo de reaccionar.

domingo, 13 de abril de 2008

Tu miseria

De repente te desvisto. Te pongo al descubierto, y ahora siento que te conozco por primera vez en tantos años. Ahora sé quién sos y no me vas a engañar nunca más. Porque te veo desnudo. Te desnudé yo, yo sola. Y por más disfraces y máscaras que te pongas, ahora estás ahí: completamente expuesto a lo que yo diga que veo en vos.
Tus mentiras ya no tienen arraigo y tus promesas se estallan en mil pedazos. Tu verborragia destructora ya no me fascina. Descubrí tu hipocresía. No tenés en verdad nada para dar. Nunca, nunca tuviste nada que ofrecer. Sos sólo un pene erecto, empachado de comer tanta basura, que no sabe dónde caer parado.

martes, 25 de marzo de 2008

Mi bichito bolita

Cada vez te encierras más. Cada vez más hacia tu ombligo. Y no sólo tu nariz: tus ojos, tu boca, tu pecho, tus pechos, tus hombros, tus dedos. Te retuerces como un bicho bolita hasta volverte completamente hermético al mundo exterior. Ya ni luz llega a tu vientre. Te escondes. Huyes todo el tiempo. Te refugias cada vez más inseguro en tu propio interior. Pero alrededor tuyo nadie te está observando, y no te percatas de ello porque tienes tus cinco sentidos y pico puestos en tu ombligo.

domingo, 23 de marzo de 2008

Hace dos años

Lo deseé. Lo escribí. Lo enrollé. Lo guardé. Lo tapé.
Sigue ahí guardado en una botella más hermética que nunca: todavía sigo pidiéndoselo a las estrellas.

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