domingo, 13 de abril de 2008

Tu miseria

De repente te desvisto. Te pongo al descubierto, y ahora siento que te conozco por primera vez en tantos años. Ahora sé quién sos y no me vas a engañar nunca más. Porque te veo desnudo. Te desnudé yo, yo sola. Y por más disfraces y máscaras que te pongas, ahora estás ahí: completamente expuesto a lo que yo diga que veo en vos.
Tus mentiras ya no tienen arraigo y tus promesas se estallan en mil pedazos. Tu verborragia destructora ya no me fascina. Descubrí tu hipocresía. No tenés en verdad nada para dar. Nunca, nunca tuviste nada que ofrecer. Sos sólo un pene erecto, empachado de comer tanta basura, que no sabe dónde caer parado.

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